Why don’t you try?

“Why don’t you try?” Esto es lo que le respondió su Jefe cuando Grégorie Courtine le propuso estudiar una nueva estrategia para lograr que una rata con un daño en la médula espinal volviese a andar. Esta estrategia consistía, a diferencía de las que se habían seguido hasta la fecha, en no prestar atención a la reparación de la médula sino en lograr activar arcos reflejos (“microcircuitos que existen en la médula y que controlan acciones sin pasar por el cerebro”) mediante el aporte de ciertas sustancias. 

Su intuición no le falló y logró que la Rata volviese a mover las extremidades. Pero Courtine no se conformo con eso, sabía que estos movimientos eran involuntarios y que de nada servirían si el animal no podía controlarlos. Mediante la creación de un nuevo dispositivo logro activar la plasticidad neuronal y que se creasen nuevas conexiones en la zona dañada logrando así que el animal consiguiese al fin moverse voluntariamente hacía lo que el denomino “el mejor incentivo que puede haber, un trozo de chocolate suizo”.

Actualmente ha abierto un campo en lo que su equipo ha denominado Neuroprotesis personalizadas, que consisten en sistemas que promueven no la sustitución de lo dañado sino el incentivar la reparación por medio de la plasticidad cerebral.

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